viernes, 4 de mayo de 2012

Capitulo 15: Sexto día. Noche.

Cuando entro a la habitación ya están en ella Diana, Teresa y Cristina. Cristina se está duchando, Diana ya se ha duchado y solo faltamos Teresa y yo.
-Hola-saludo.
-Hola, hola, hola-saluda Teresa mientras va hacia mis brazos abiertos.
La cojo y la doy un beso.
-¿Qué tal mi vida?-la pregunto mientras me siento en la cama y la pongo en mis rodillas.
-Bien.Pero ya no soy tu vida, hoy no te he visto, y ahora no soy tu vida, ahora tu vida es Javier.
Me quedo estupefacta. Diana se rie, y Cristina que ya ha salido de la ducha se rie desde el baño.
-Pobre Teresita, se siente respaldada...-dice Cristina riéndose desde el baño.
Miro a Teresa con cariño.
-Pero eso no es verdad, tu siempre has sido y serás mi vida y mi mayor tesoro, ni Javier ni ningún chico te va a sustituir, pero ahora estamos en vacaciones y con él solo voy a estar estos veinte días, contigo estoy siempre que me necesites.-La doy un beso en la mejilla.
-Si no me importa, Javier es muy bueno contigo y es muy guapo.
Me rio, y Diana y Cristina también.
-Bueno, pero recuerda que tu siempre eres y serás mi tesoro.-la digo y después me la como a besos.
-¡Ay!¡Para, para!-me dice intentando librarse de mis besos.
Al final dejo de darla besos.
-Vale, primero me ducho yo y luego te ducho a ti,¿vale?-la digo.
-Vale, yo voy a ver la tele.
-Vale. Diana, ponla algo que la guste.-la digo a Diana.
-Vale.-me dice mientras enciende la tele.
Entro en el baño con mi neceser. Cristina está arreglandose. Cierro la puerta y enciendo la ducha para que se vaya calentando el agua.
-Bueno...¿Y que has echo esta tarde? No se te ha visto el pelo.-me dice Cristina.
Me meto en la ducha.
-Pues he estado con Javier.
-¿Toda la tarde?
-Sí.
-¿Y que habeis hecho?
 La cuento todo mientras me ducho. Cuando salgo se lo sigo contando y cuando termino me pongo una toalla en el pelo, y otra en el cuerpo y salgo a elegir algo para ir a cenar.
-Vamos, que no te ha desvirgado porque os ha interrumpido su padre-salta Cristina mientras sale también a elegir su ropa.
-Chhsstt-la digo llevandome el dedo indice a los labios y fulminandola con la mirada.
-¿Qué es desvirgar?-pregunta Teresa.
Diana nos mira perpleja y se mete al baño a arreglarse.
-Mmm...a ver...-miro a Cristina que se desentiende mirando en el armario donde está la ropa que ha traído.-Pues...es una cosa de mayores, pero te lo cuento si me prometes que no le vas a decir nada a nadie.
-¿Y a papá y a mamá les puedo decir algo?-pregunta inocente.
-A papá y mamá menos, a nadie.
-Valeee...¿Y que es?
-Pues es una cosa que hacen los mayores en la cama y se divierten mucho...y...
-¿Saltan en la cama?
Contengo una risa, al igual que Cristina.
-Sí, algo así, parecido a saltar en la cama.
-¡Que guay, yo ya quiero desvirgar!-dice.
-¡No!-grito-No lo puedes decir, y es una cosa que solo pueden hacer los mayores, hasta que no seas tan mayor como yo o Cristina no puedes hacerlo y no puedes hablar de ello, ¿vale?
-Vale...Prometo que no voy a decirlo.
-Muy bien-la doy un beso.-Y ahora venga, a ducharte.
La llevo al baño y se quita la ropa. Abro el grifo para que salga agua caliente, y la meto en la bañera. La echo agua en el cuerpo y la froto con una esponja para quitarla toda la arena del cuerpo.
-¡Ay! Para-me dice con cara molesta.
-¿Cómo que pare? Pero si tienes más arena en tu cuerpo que la que hay en la playa-la digo riéndome.
Me mira con cara de enfadada y yo sonrío más. La sigo frotando el cuerpo, hasta que queda sin arena, o al menos eso parece, y luego paso al pelo. El pelo está enredado y tiene también arena. La echo bastante agua mientras la froto por la cabeza con los dedos para quitar la arena, luego la echo el champú y mientras tiene el champú se lo desenredo poco a poco con un peine. Cuando termino la aclaro el champú, la saco y la cubro con una toalla entera, la cojo y la llevo a la habitación mientras se rie, luego la tiro en la cama y se rie más.
-Quero el vetidito rojo.-dice cuando se quita la toalla.
-¿El de las flores?-la pregunto.
-Siiiiii.
-Vale-la sonrío.
Cojo un vestido blanco que tiene flores rojas estampadas, y tiene el cuello, el bajo y la hombrera en rojos, y un lazo rojo en la cintura. Es un vestido precioso, que es muy suelto, y perfecto para verano. Se lo pongo y luego la pongo otra vez a ver los dibujos mientras se la seca el pelo. Mientras yo me cambio. Me quito el pijama que me había puesto mientras duchaba a Teresa. Miro en el armario. Decido coger un vestido que es también muy suelto y lleva un cinturón marrón en la cintura, me llega por encima de la rodilla, lo justo para taparme, sin que se me pueda ver absolutamente nada. Decido ponerme las cuñas marrones de Cristina ya que con este vestido me quedan genial.
-Me pongo tus cuñas-la digo a Cristina.
-Ya veo.-me dice.
Las dos vamos al baño a arreglarnos: ponernos maquillaje y peinarnos. Ambas nos hacemos un moño para maquillarnos. Me pongo raya negra por dentro del ojo y rimel negro. Cristina se pone raya negra por dentro del ojo y también raya negra líquida por el párpado y luego se echa una buena capa de rimel. Se echa un brillo de labios rosa.
-¿Sabes? Solo vamos a cenar-la digo.
-También voy a ver a Daniel.-me dice.
-Yo también voy a ver a Javier.
-Ya, pero es porque no quieres sacarte partido.
-A lo mejor lo estoy reservando para otro día.
Se me queda mirando. Ambas sonreimos.
-¿Quieres algún peinado especial tambien?- la pregunto.
-No, el pelo suelto y natural, es nuestra mejor arma.-me guiña el ojo y nos reimos.
Y cuanta razón tiene, Cristina tiene el pelo por el pecho, pero yo le tengo casi por el ombligo. Nuestro color es rubio dorado, liso, aunque aquí se nos ha ondulado un poco por la humedas y la playa. Yo tengo la raya a un lado y algunas capas largas por delante, la más corta, que está en ambos lados, me llega unos centímetros por debajo de la barbilla. Cristina tiene la raya en medio y practicamente tiene el pelo recto. Nos quitamos los moños, nos peinamos el pelo y ya estamos listas. Diana también esta lista. Lleva una falda y una camiseta básica. El pelo también se lo ha dejado suelto y se ha puesto un poco de raya y rimel. De zapatos lleva unas sandalias planas.
-Alaaaa, que guapas-dice Teresa.
-Como tú.-la dice Cristina.
Teresa sonríe. Como tiene ya practicamente el pelo seco, la peino otra vez su pelo rubio que la llega ya por los hombros, la recojo la parte de alante y la pongo una lazo rojo.
Como son ya las nueve, bajamos a cenar, y nos encontramos con mis padres y Clara en el comedor. Vamos todas las hermanas a coger la comida y mis padres se quedan esperando. Llevo de la mano a mi hermana. La suelto para coger una patatas fritas para mi y un filete de pollo. Cuando me voy a dar la vuelta alguien me abraza por detras y me da un beso en la mejilla. Javier. Huele a Javier. Me giro con una gran sonrisa. Le doy un beso en la boca.
-Hola-me dice con una gran sonrisa.
-Hola-mi sonrisa no puede ser más grande.
-Veo que tienes hambre.-me dice mirando al plato.
Hay patatas fritas por todo el plato, y luego un filete. Me rio.
-Solo tengo hambre de tus besos.-le digo.-Pero como mi estómago sigue rugiendo cuando me besas, creo que me tengo que alimentar de comida normal, ya sabes.
Sonreimos y me da otro beso más largo. Teresa se mete entre los dos.
-Ainoa, quiero lo mismo que tú.-dice con cara de enfadada.
Reprimo la risa.
-Vale,¿puedes decirle a Cristina o a Diana que te lo coja?-la digo sonriendo.
Me mira enfadada.
-Vale.-se va hacia Cristina.
-Esta celosa.-le digo a Javier.
El se rie.
-¿De mi?
-Sí.
-Yo soy el que está celoso de ella, la quieres muchísimo, y estás siempre con ella, incluso duermes con ella.
-Me siento alagada. Aunque no quiero que os peleis por mi.
-Estoy seguro de que me ganaría.
-Sí, no lo dudo.
Nos reimos y compartimos un último beso antes de que me vaya a mi mesa.Me siento en la mesa. Diana ya ha llegado y mis padres se han ido a por la comida. Cristina y Teresa llegan en seguida y mis padres unos minutos después. A mi lado están Teresa y Diana. Al lado de Diana Cristina, luego Clara, luego mi padre y luego mi madre, que está al lado de Teresa. Todos empezamos a comer. Mis padres no me preguntan sobre que he estado haciendo esta tarde, comentan cosas sobre la playa, el tiempo etc. De postre tomo helado de vainilla y Teresa uno de chocolate. Cuando nos hemos acabado el helado, viene la animadora del hotel vestida de payaso. Va por todo el comedor llevándose a los niños que ya han acabado de cenar al salón donde se hace los juegos por la noche.Viene a nuestra mesa y coge a Clara, va a coger a Teresa pero me coge de la mano, así que me levanto y voy con ella, porque se que aunque quiere ir, no va a ir sola. Vamos al salón y pone música para que bailen los niños con unos bailes que hace ella. Yo me pongo a bailar con Clara y Teresa. En diez minutos vienen mis padres, Cristina y Diana. Mis padres se ponen en una mesa, y como Diana se pone a bailar con Teresa y Clara, yo me siento con Cristina en otra mesa.
-¿Has visto a Daniel?-la pregunto.
-Aún no, pero supongo que vendrá aquí, tiene un hermano más pequeño.
-Yo ya le he visto.
-Ya lo sé, os habéis estado besuqueando en el comedor.
-¿Envidia?
-Ninguna.
Me rio. Al cabo de cuarto de hora, aparece Daniel. Cristina me da un beso en la mejilla y se va con él. Me quedo sola mirando a Diana, Clara y Teresa. Viene Amanda y se sienta conmigo.
-Hola fea-me saluda.
-Hola.
-¿Que tal?
-Bien ¿tu?
-Bien...¿y tu hermana?
-Se ha ido con Daniel hace unos minutos.
-¡Que morro!
-Ya...
-Bueno, tú tampoco te puedes quejar, mírame a mi, estoy solísima, soy hija única, comparto habitación con mis padres y no he encontrado a ningún chico.
-Bueno...tampoco hay muchos...pero lo mismo antes de que te vayas viene uno que te guste y surge algo.
-Ojala.
Seguimos hablando hasta que vienen Eva, Mercedes y Oscar. Amanda y yo miramos mal a Mercedes. La única razón por la que está con nosotros es porque su hermano es muy majo, y ella viene con él, como un pack.
-Hola-saludamos.
Se sientan con nosotros. Hablamos de lo que hemos echo hoy, y de posibles planes todos juntos mientras que sigamos aquí. Al rato viene Javier. Estoy tan ensimismada en la conversación que no me doy cuenta de que a venido hasta que lo tengo delante de mi. Me da un beso.
-Hola-sonrío instantáneamente.
-Hola. No me habías visto.
-No, estaba metida en la conversación de lleno.
Sonreimos.
-¿Me haces un hueco?-me dice.
Me levanto del sillón, el se sienta y yo me siento al lado, aunque tengo medio culo en su pierna. Nos cogemos de las manos.
-¿Alguna idea de plan todos juntos?-dice Amanda.
Nadie dice nada. Javier y yo estamos mirándonos. Amanda nos pasa la mano por en medio de nuestras caras.
-¿Hola?¿Algún plan queridos?-pregunta mirándonos.
-Podríamos fumar cachimba.-responde Javier.
-No tenemos-digo yo.
-Yo sí, tengo una con unos amigos, pero ellos no están aquí, y la guardo yo.
-¿Y dónde?-pregunta Mercedes.
-Podemos ir a mi casa, está en primera línea de playa y se puede ir andando, más o menos se tarda media hora o un poco más. Está un poco alejada de la ciudad.
-¿Y cuándo?-pregunta Eva.
-Podríamos ir pasado mañana. Mis padres se van de viaje de negocios y os podríais quedar a dormir.
-Eso sería genial-digo.-¿Compraremos alcohol?
-Sobró una botella de vodka creo, pero deberíamos comprar algo más-dice Amanda.
-Yo también lo creo-digo.-¿Un par de botellas más?
-¿Solo un par?-me pregunta Amanda.
-Eso para nosotras dos-respondo.
Nos reimos.
-Podríamos comprar un botella para cada dos, la noche es muy larga-dice Mercedes.
-Me parece bien.¡Yo comparto con Amanda!-exclamo.
-¡Yo con Ainoa!-exclama Amanda.
Nos volvemos a reir.
Seguimos planeando como será hasta que se hacen las once. Mis padres se acercan a nuestra mesa con Clara, Teresa y Diana.
-Nos vamos ya.-dice mi madre.
-Voy en diez minutos-la digo.
-Quiero que me acuestes tú.-me dice Teresa.
-Claro princesa, ¿te vas poniendo el pijama?-la digo.
Ella asiente. La doy un beso. Veo como se alejan.
-Bueno...yo ya me voy.-digo.
-Te acompaño-dice Javier.
Sonrío. La doy dos besos a Amanda y un abrazo, otros dos besos a Eva, dos besos a Óscar y cuando estoy en frente de Mercedes, me decido y la doy también dos besos.
-Buenas noches-decimos Javier y yo.
Vamos andando por la sala de baile cuando nos intercepta la animadora. Me mira sin prestar atención a Javier.
-¿Te apetece ser mi Olivia?-me pregunta sonriendo.
-¿Qué?-pongo cara de no entender nada.
-Mañana por la noche vamos a representar Grease, con huéspedes del hotel.Y quiero que participes.¿Olivia   Newton te viene bien?
-¡Oh dios! ¿Un musical de Grease?-exclamo-¡Me encanta Grease!
-¿Entonces aceptas?
-Amm...-miro a Javier que sonríe.-Solo si tú eres John.
-Perfecto, ya tenemos la parejita, mañana ensayamos por la tarde, os espero a las cuatro aquí.-se va.
Miro a Javier sonriente.
-¿No es genial?-le pregunto mientras andamos hacia los ascensores.
-No me puedo creer que vaya a hacer este musical, voy a participar en él.
-Lo sé, es genial.
-No, odio actuar.
Se me congela la sonrisa.
-Oh...amm...yo...lo siento...tenía que haberte consultado pero...me hace mucha ilusión y pensaba que...bueno...no sé...-balbuceo.
-Por ti hago lo que sea-me dice.
Nos besamos. Mi sonrisa vuelve a ser enorme. Subimos en el ascensor. Nos besamos durante todo el trayecto. Salimos a mi planta. Nos damos besos cortos mientras que vamos hasta mi habitación. Llegamos a mi puerta.
-Tengo hambre-le digo.Me besa.-Sigo teniendo hambre.-Me vuelve a besar una y otra vez.-No me has saciado, pero tengo que acostar a mi hermana.
Sonrío.
-Ahora si que tengo envidia.-me dice.
Me rio. Llamo a la puerta. Compartimos un último beso. Abre Teresa.
-Hola-saluda.
-Hola peque-dice Javier.
Se vuelve dentro de la habitación y deja la puerta abierta. Nos reimos.
-Nos vemos mañana-me susurra.
-Sí...
Tenemos las manos entrelazadas. Le doy otro beso.
-Mañana...-me susurra.
Le suelto las manos.
-Mañana.-afirmo.
Me doy la vuelta.
-Te quiero-me susurra en el oído.
-Yo también.
Entro de espaldas en la habitación mirándole y sonriendo. Cierro la puerta. Voy hacia donde están las camas.
-Ya te has puesto el pijama-la digo a Teresa.
-Claro.-me dice.
-Me pongo el mio, me lavo los dientes y te acuesto¿vale?
-Vale.
Cojo mi pijama. La camiseta es una básica de hombreras rosas y los pantalones cortos son blancos con fresitas estampadas. Voy al baño. Me quito las cuñas y el vestido. Me quito también el sujetador y me pongo el pijama. Odio dormir con sujetador, me resulta incomodísimo. Me hago una coleta alta aunque luego veo el chupetón de Javier y me suelto el pelo, me quito el maquillaje y me lavo los dientes.
Voy hacia la cama de Teresa, Diana está en la cama de al lado, yo me pongo en la mía, que está al otro lado de la de Teresa, y solo queda la cama vacía de Cristina que está a mi lado.
-Son las once y media-comento.
Diana asiente. Sabe perfectamente lo que quiero decir con ese comentario: Cristina aún no ha llegado.
-Supongo que se estará divirtiendo-dice Diana.
-Sí...-miro mi móvil. Ninguna llamada.-Bueno peque...tú a dormir.
Está cansada, se la nota porque se frota los ojos. Se tumba en la cama. La aparto el pelo de la cara y la arropo.
-Buenas noche, y sueña con los angelitos-la doy un beso en la frente. Dejamos la luz de la mesilla que hay al lado de la cama de Cristina encendida, aunque con lo cansada que está Teresa, se dormiría con todas las luces encendidas.
Diana se pone a mi lado en mi cama. La aparto también el pelo de la cara. Me doy cuenta de que no me he preocupado por ella desde que llegamos.
-¿Qué tal?-la pregunto.
-Bien...¿Me haces una trenza?
-¿De raiz?
Asiente. Se pone delante de mi y yo me siento en las almohadas para estar más alta. Comienzo a hacerla la trenza.
-¿Que tal con Javier?-me pregunta.
-Muy bien-sonrío.-¿Y tú con su hermano? Parece que te gustaba.
-Sí...está muy bueno, pero es un tanto idiota.
-¿Y eso?
-Es un chulo putas. Se cree el mejor y es de los que está bueno y lo saben, por lo que se lo cree, por lo que se comporta como un idiota.
-Entonces no ha salido a su hermano.
-No.
-Sinceramente, puede estar muy bueno, pero si es así no te merece la pena.
-Ya...
-Pero te gusta, lo sé, a todas las chicas nos gusta alguna vez un cabrón como él.
-Sí...y...bueno...nos hemos liado.
-¿En serio?
-Sí, ayer por la tarde noche, antes de cenar.
-¿Y qué tal fue?
-Genial.
-Me lo imaginaba.
Nos reimos.
-Pero no me ha vuelto a dirigir la palabra.
-¿Le has visto?
-Sí, hoy le he visto al menos diez veces, pero no de solo verle yo, el se me quedaba mirando todas las veces y aunque estuvieramos a medio metro no decía nada. Y cuando yo iba a saludar o ha decir algo, desviaba la mirada y se iba para otro lado. Y cuando nos liamos, me dijo que le gustaba, y que yo no iba a ser un lio cualquiera, pero es obvio que no es así porque ya no me habla.
-A lo mejor si que le gustas.
-¿Y por qué no me habla?
-Porque los chicos tienen mucho orgullo y aunque les guste una chica no quieren reconocerlo, y él es el típica cabrón que va de chica en chica, si le gusta una chica es un poco chocante.¿No?
-Ya...pero ahora soy yo la que me jodo y me aguanto por cuestión de orgullo.
-Mañana cuando le veas plantate delante de él y saludale y dile algo como tenemos que hablar o algo así a ver si te dice algo o no.
-Vale.
Pongo la goma en el final de la trenza.
-Los chicos son idiotas¿sabes?-la digo.
-Lo sé, pero hay algunos que no.-se da la vuelta y me mira.
-Quien sabe, hemos estado menos de cinco días juntos.
-Y cada uno le estais disfrutando al máximo. Estoy segura de que ahora mismo piensas en él, en sus besos y en que querrías estar con él.
Me quedo mirándola. Me ha pillado.
-A ti no te puedo mentir.
-No.
-Esta tarde a sido genial, hemos dormido juntos y yo le he dicho que se dormía muy bien con él y el me ha dicho que puedo ir cuando quiera.
-¿Y porque no vas?
-Porque...bueno...es demasiado ¿no?
-Yo creo que no. Tienes esa mirada perdida, ese brillo en los ojos y esa sonrisa que te ocupa toda la cara. Te has enamorado.
-No puedo haberme enamorado tan rápido.
-Pues yo creo que sí y estás genial. Feliz.
En ese momento se abre la puerta y entra Cristina. Miro el reloj y son casi las doce y media. Teresa está durmiendo profundamente.
-Hola-susurra ya que ha visto que Teresa está dormida. Se quita los zapatos y el vestido.
-¿Donde has estado?-la pregunto.
-En la playa, con Daniel.
-¿En la playa?
-Sí. ha sido super bonito.
Se pone el pijama. Va al baño y se lava el maquillaje y los dientes. Sale con un moño alto y pocho.
-Hemos estado en la playa dandonos besos, abrazados y de todo...ha sido genial.
-Me alegro. ¿Nos dormimos?
Diana y Cristina asienten. Diana se va a su cama y Cristina se mete en la suya. Ambas se quedan dormidas al cuarto de hora, pero yo no dejo de pensar en Javier. A la una y media y después de dar muchas vueltas salgo de la cama con mucho cuidado y con el movil en la mano para alumbrar. Dejo una nota en la mesilla de Diana: No es demasiado. Ella sabrá interpretarlo perfectamente. Me pongo las chanclas y salgo en pijama de la habitación. Cojo un ascensor y subo a la último planta. Me pongo en frente de la habitación de Javier y después de un minuto de duda, doy dos golpes suaves a la puerta.Espero un minuto y vuelvo a dar dos golpes. Otro minuto. Supongo que estará dormido. Al fin y al cabo es la una y media de la mañana. Entonces abre la puerta y aparece Javier con unos boxers negros de Calvin Klein.
-Lo siento.-es lo único que se me ocurre decir.-No podía dormir.
Nos quedamos mirándonos.
-Yo tampoco, te echo de menos, me falta algo en la cama.-me coge de la mano y me mete en la habitación tirando de mi.
Cierra la puerta. Comenzamos a besarnos mientras que vamos hacia la cama. Dejo mi móvil en una mesilla. Me arrastra hasta la cama mientras nos besamos. Me caigo a la cama y él encima de mi. Me sigue besando. Yo toco su espalda morena. Es suave y fuerte. Y me encanta. Me besa por el cuello y va bajando y luego sube otra vez hasta mi boca. Se quita de encima de mi y se pone a mi lado pero en seguida se vuelve a pgar a mi y nos volvemos a besar. Estamos en frente. Yo encojo un brazo y el otro le pongo alrededor de Javier, y él pone sus brazos alrededor mio. Nos seguimos besando hasta que decido apoyar la cabeza en su pecho y seguir con los besos mañana por la mañana ya que ambos necesitamos dormir. Tengo la cara pegada a su cuello. Aspiro su olor. Suspiro. El me acaricia el pelo con una mano.
-Te quiero-digo.
-Yo también.-me dice.
Me sigue acariciando el pelo hasta que los dos nos dormimos profundamente con las respiraciones coordinadas. Eso noche mis sueños le pertenecen a él. En mi sueño o estamos abrazados o besándonos, siempre juntos, con nuestros cuerpos pegados.