sábado, 13 de agosto de 2011

Capitulo 4: Tercer día. Mañana. Parte 2.

Cuando terminamos de desayunar nos fuimos a la playa.
Mis padres se fueron a dar un paseo con Clara y Teresa por lo que nos quedamos Diana, Cristina y yo solas.
-¿Por qué llevas todo la mañana con esa sonrisa tonta?-dice Diana.
-Por nada- soy pésima mintiendo.
-Mentira-dice sonriendo triunfante-Cuenta.
-Bueno...
Conté todo lo que había pasado antes de desayunar. Cada vez se la fue abriendo mas la boca a Diana y Cristina miraba hacia otro lado como molesta.
-¡¿QUÉ?!-pudo decir Diana-Es muy fuerte ¿sabes? Y, dios, nose, es tambien muy raro porque, sinceramente, ¿él besó a la chica esa y luego te dice que te quiere?Es muy raro y más con lo que pasó por la noche, que os peleasteis porque él no te¿comprende?No sé, esto me huele mal, sinceramente, porque...lo vuelvo a repetir...es muy raro...no sé, no me fio mucho, se que te gusta a pesar de que antes le odiabas, que por cierto, nosé como has dado ese cambio de mentalidad, pero no sé si él te corresponde o solo está jugando conmigo.
Suspiro mientras medito las palabras de Diana.
-No lo sé.-digo con otro largo suspiro- Lo único que se es que a pesar de todo le quiero.
Nos quedamos en silencio y al cabo de un rato nos vamos a bañar con mi colchoneta, que es la única que a sobrevivido. En el agua nos peleamos un buen rato pero de coña por la colchoneta, pero estuvimos todas más tiempo en el agua que encima de la colchoneta, aunque hubo un momento en el que nos pusimos las tres encima y aguantó la colchoneta unos segundos hastas que se dio la vuelta y caimos al agua. Salimos del agua riendonos y respirando entrecortadamente. Vi una nota en una de las sillas: "Mira por la playa y me encontraras para pasar el resto de la mañana juntos. Tequiero, no lo olvides"
Apreto la nota contra mi pecho suspirando. Comienzo a dar vueltas sobre mi misma hasta que veo un cuerpo perfecto, un pelo castaño claro y un bañador azul. Dejo caer la nota al suelo y voy andando hasta el lugar donde se encuentra. Está en el agua por lo que al llegar hasta el hago ruido y se gira en el momento en que llego frente a él. Me mira sonriendo. Me peina mi pelo mojado con una mano. No puedo aguantar más a solo tener ese contacto asique lo beso. El beso es un señor beso, con lengua incluida. Me separa de él al ver que podemos perder el control. No soy tan fuerte como creía, a sus brazos soy sumamente vulnerable. En ese momento no me importa, solo me importa él y yo. Él y yo. Él y yo. Sonrío.
-Quiero llevarte a un sitio-dice mientras me abraza por detrás.
-Son las once y pico, tienes hasta la hora de comer-digo sonriendo.
-Tranquila, respetaré el horario familiar.
Me rio.
Me coge de la mano y me lleva fuera del agua, me doy cuenta de que no llevo calzado asique vuelvo donde estaban mis hermanas y cojo mis chanclas. Las digo que se inventen una escusa para papá y mamá y que iré a las dos a la habitación.
Y cogidos de la mano me lleva a ese misterioso lugar. Por el camino le intento sonsacar que es ese lugar pero se niega rotundamente a decírmelo. Llegamos en media hora o así, tras atravesar un camino con hierbas que me llegaban por la rodilla.
-Si lo llego a saber me pongo las deportivas-comenté cuando ibamos por ese camino de hierbas tan altas.
Me sonrió.
Tuvimos que ir tambien por unas rocas y después más camino. Cuando ya creía que no llegabamos me cogió y me llevó en brazos hasta que cinco minutos después llegamos al lugar deseado por mi novio.Espera...espera...¿Novio?.No.¿O si?.De momento no habíamos dicho nada de novios ¿no?. Aunque lo deseara no habíamos hablado de ello y por el momento sería así, no quería estropear mi felicidad.
Me tapó los ojos con sus manos y andamos unos pasos más. Me destapó los ojos. Estábamos al borde de un enorme acantilado, que tendría...muchísimos metros de caida al mar. Se veía a lo lejos el sol. Estudié cada alrededor del acantilado con la mirada, también la caida desde donde nos encontrábamos que al parecer era el punto más alto de ese acantilado y una isla con forma de corazón,que se veía perfectamente desde allí.
Noto que Javier me abraza por detrás. Me recuesto un poco en su cuerpo.
-¿Te gusta?-noto su aliento en mi oido. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo.
Ahora mismo estoy sin habla, soy incapaz de pronunciar palabra. Cierro los ojos y escucho los sonidos de las olas rompiendo en lo más bajo de aquel enorme y alto acantilado.
-¿Por qué me has traido aquí?-digo cuando puedo recuperar la voz.
-Hace un año me tiré por aquí.-ahogué un grito pero me encongí sobre mi misma y me fallaron la piernas. Los brazos de Javier me sujetan impidiendo que me caiga-Caí al mar y consiguieron rescatarme, a pesar de que esta era una zona muy peligrosa, a petición de mi padre. Durante tres mesese estuve completamente desarientado, hasta que me di cuenta de todo.-hizo una pausa-¿Sabes por qué me suicidé?-Niego con la cabeza- Porque una chica me rompió el corazón, me emborraché y en ese momento solo pensé que mi vida era una mierda, asique me tiré.
Había estado escuchando con el corazón encogido, temblando, pensando que por culpa de una chica no habría podido conocerle, no habría podido compartir mi amor...
-Yo también intenté suicidarme, hace dos años, por un chico.Nunca volví a enamorarme, hasta ahora. Supongo que soy debil para cumplir ese tipo de promesas.
-No habría soportado la idea de no conocerte.
-Supongo  que estabamos destinados a cruzarnos, nuestros corazones estaban destinados a conocerse y esperimentar las mismas sensaciones.
Suspiro. Le miro con mucho significado. Él me corresponde.
Nos sentamos en un trozo de hierba a unos metros del borde del acantilado. Apoyo la cabeza en su pecho. Comenzamos a besarnos con intensidad, dando lo mejor de nosotros en cada beso. Me doy cuenta de que él se a quedado sin camiseta y yo sin mi camiseta y mis pantalones(que han quedado mojados porque mi bikini estaba mojado),pero no me importa hasta donde lleguemos. Él se sitúa encima de mi y yo me dejo llevar. Al cabo de unos minutos él se separa y se sienta a mi lado poniéndose la camiseta. Me incorporo jadeando.
-Contigo noto que no tengo límites-digo.
-Quiero hacerlo bien.
Asiento.
Él se apoya en un árbol y yo me apoyo en su pecho.
A la una y media salimos de el acantilado para volver al hotel. Siempre agarrados de la mano y lo más juntos que podamos. Al llegar al hotel, en recepción,cuando tenemos que despedirnos me dice:
-Por cierto, Miranda es mi prima, no fue un beso de verdad, quería comprenderte, pero siento haberlo hecho así.
Se despide con un beso y se va hacia el lado contrario que yo. Subo a la habitación y nada más entrar Cristina y Diana me atiborran con miles de preguntas.